Narrado por Selenia Venturi:
La petición de Alice y Jasper me abrió los ojos, al no decirme de lo que se trataba por el hecho de donde vivía supe al instante que le temían a lo mismo que yo, miedo a la tiranía; o lo que es lo mismo, miedo a los Vulturis. Pero no había tiempo que perder, debía dirigirme a Forks cuanto antes; obviamente me llevé a mi fénix, Vulcano. No sabia como los Cullen podrían reaccionar ante esta criatura, pero tendría que arriesgarme a eso si quería que las cosas saliesen bien.
Cogí un avión para ir desde mi casa en Volterra hacia Forks. Vulcano lo siguió discretamente para no alejarse mucho de mi.. El viaje no fue especialmente cómodo para mi; ya que era una vampira en un avión lleno de humanos, y el olor de su sangre, en algunos momentos, me excitaba tanto que no me dejaba pensar. Pero por fin finalizó el vuelo, bajé del avión, ya que no fue necesario que llevase maletas puede correr sin problemas.
Recorrí 2km hasta un solitario bosque para poder reunirme con Vulcano, no me podía arriesgar a que alguien lo viese; aparte de las habilidades que tenían los fénix normalmente, Vulcano podía cambiar de tamaño; cambiar al tamaño de un caballo, tener cuatro enormes patas de águila y aumentar increíblemente el tamaño de sus alas.
Así que lo miré y asentí con la cabeza ya que el sabia lo que yo pensaba, así nos comunicábamos, el podía leer mis pensamientos.
Así que lo miré y asentí con la cabeza ya que el sabia lo que yo pensaba, así nos comunicábamos, el podía leer mis pensamientos.
Una enorme y dorada luz salió de su pecho, y cuando desapareció ya era un fénix con cuatro enormes patas y el tamaño de un caballo.
Subí en el y comenzó a correr, debía dirigirme hacía la casa de los Cullen, el sabía por donde ir ya que leía mi mente.
Cada vez nos acercábamos más, ya podía ver la casa. Pero de repente resonaron rayos y truenos, suspiré, ya que ese era mi don: podía controlar los rayos y los truenos, pero no lo hacía muy bien, a veces, simplemente los atraía o aparecían cuando cambiaba de animo (cuando me asustaba, me ponía nerviosa, triste, enfadada o excitada)
Narrado por Edward Cullen:
Esme, Carlisle, Emmet, Rosalie, Bella, Renesmee y yo estábamos en el salón, pero de repente oímos truenos, y a mi me pareció oír los pensamientos de alguien.
-Alguien viene - les dije a todos levantándome y dirigiéndome hacía la puerta.
Todos me siguieron, y cuando llegamos a fuera Bella escondió a nuestra hija tras ella.
-¿Oís eso? - preguntó Emmet
-Si, parece el galope de un caballo - dijo Bella
-¿Será un Quileute? - preguntó Rosalie
-No. Es algo más grande - respondió Carlisle
-¿Y de donde han salido los truenos? - preguntó Rosalie
-Pronto descubriremos de lo que se trata, sea lo que sea ya se acerca - respondió Esme.
Los truenos seguían resonando, y delante nuestro había una vampira sobre una enorme criatura; esa extraña criatura tenia el tamaño y el cuerpo de un caballo pero recubierto con un plumaje rojo y dorado; cabeza, alas y cuatro patas de águila; y una cola de caballo.
Todos estábamos asombrados. Ignorábamos que algo así existía, y de esa criatura la vampira bajó al suelo y se aproximo a nosotros con una mirada amiga.
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