Narrado por Bella Cullen:
Alice y Jasper nos habían mandado a una misteriosa vampira desde Volterra. Nos mandaron a Selenia Venturi. Esa chica tenía un extraño poder incontrolable para ella sobre los rayos y truenos, así que tendríamos que tener cuidado con ella.
Selenia, aún siendo de Volterra, si conocía a Carlisle y el confiaba en ella, sabiendo nuestra situación, nosotros también deberíamos confiar.
Selenia debería saber lo que era Renesmee, así que Carlisle acompañó a Renesmee hacía ella.
Narrado por Selenia Venturi:
Hacía todo lo posible por controlar los truenos, no quería que ocurriese nada malo que se pudiera evitar.
Carlisle venía con la niña hacía mi, y a cada paso me iba tranquilizando más. Cuando los dos estaban ya delante mio, yo me puse en cuclillas delante de ella, y de reconocer que era extremadamente mona.
-Esta es Renesmee - me dijo Carlisle
-Hola, ¿como estas? - me dijo ella. La verdad, su nombre me resultaba gracioso
-Muy bien. Gracias. Me llamo Selenia, he venido a ayudarte, y creo que tienes que enseñarme algo ¿no? - la pregunté yo mirándola a los ojos con una sonrisa.
-Si, tienes que ver una cosa - me dijo ella levantando su mano hasta tocar mi mejilla.
Lo que vi fue algo extraño, fue como si hubiese tenido una visión como las de Alice. Vi a Bella, tumbada en una camilla de hospital en la casa de los Cullen, pero no como vampira, estaba muy delgada, casi a punto de morir, pero aun así sonreía, y tenía a un hermoso bebé en sus brazos, y después la oí decir con una voz cansada pero dulce: "Eres preciosa, hija mía".
Ese bebé era Renesmee, ella nació cuando Bella todavía era humana, de modo que, no era del todo vampira ni del todo humana, eso significaba, que los Cullen no habían roto ninguna regla. Ya lo comprendí todo. Debía ser testigo.
Unos segundos después de verlo, se podría decir que "desperté".
Renesmee retiró la mano de mi mejilla y me sonrió.
-Vaya - exclamé yo asombrada mientras la devolví la sonrisa
Ella dejó salir una pequeña risa que indicaba que ya no me tenía miedo.
-¿Nos ayudarás?-me preguntó Esme mirándome mientras me levantaba.
-Claro. Lo haré - afirmé yo sinceramente
-Gracias - me dijo Bella mirándome con una mirada muy agradecida.
-Ahora que todos somos amigos... - comenzó a decirme Emmet mientras se acercaba a mi - ha habido algo que quería preguntarte, nada una cosilla sin importancia, ¿que era?. A si ya me acuerdo ¡¿Que demonios es eso?!-me preguntó un poco alterado señalando a Vulcano que estaba detrás de mi.
-Se llama Vulcano, es un fénix. Supongo que no sabréis lo que es. Lo sabréis más adelante - le explique yo.
-Es muy bonito - dijo Renesmee mirándolo
-¿Quieres dar una vuelta? Es más dócil que un corderito -la dije yo
-¿Puedo? - me preguntó con una sonrisa.
-Si tu madre te deja...- dije yo mirando a Bella que ella afirmaba con una sonrisa un poco insegura - creo que si.
Me dí la vuelta, agarré las riendas y me subí.
-Bella, coge a Renesmee y acércala. Tranquila, no os hará daño. - la dije yo al ver que Bella estaba un poco nerviosa ya que Vulcano giró la cabeza hacía ella
Yo cogí a Renesmee por debajo de los brazos y la subí delante y muy pegada a mi a lomos de Vulcano.
Ella acarició el plumaje rojo y dorado varias veces, y a Vulcano parecía que le gustaba.
-Es muy suave - exclamó ella girando la cabeza hacía mi con una sonrisa
-Si, es muy suave. ¿Estas preparada? - le pregunte yo con una sonrisa traviesa.
-¡Claro!
-Pues agárrate bien a las riendas.
Renesmee las agarró con fuerza mientras sonreía.
Vulcano comenzó a batir las alas, miró al cielo, dio un graznido y de un saltó se elevó hacía arriba.
En la mirada de Renesmee se veía que estaba disfrutando, no paraba de reír.
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